Nuestro ascenso al punto más alto de Paraguay no comienza en las montañas, sino en las carreteras. Según los mapas nos dirigimos al inicio de la caminata: primero por la autopista desde la capital Asunción, luego por varias carreteras principales, después por secundarias y finalmente por un camino de tierra y piedra. Por suerte alquilamos una pickup todoterreno en Asunción. Sin ella, el último tramo probablemente nos habría detenido; así seguimos hasta el lugar donde finalmente nos detiene una puerta metálica.

Nada es gratis

En la puerta nos topamos con un problema inesperado. El guardia local nos pide un comprobante de haber pagado la entrada al parque nacional. Rápidamente descubrimos que algo habíamos subestimado. No nos entendemos —ni a nivel lingüístico ni situacional. Queremos pagar allí mismo, pero evidentemente no es posible.

En esta zona no tenemos datos móviles, así que ni siquiera podemos usar un traductor online. El diálogo se atasca y por un momento parece que no llegaremos a hacer la caminata. Finalmente, al guardia se le ocurre una solución: llama por teléfono a una colega que habla inglés.

Nos enteramos de que la entrada debe pagarse online por adelantado. Como en ese momento no es posible, toca negociar. Tras un breve debate y explicar nuestra situación, llega el compromiso: podemos continuar, pero a la vuelta debemos abonar la entrada de forma retroactiva. La improvisación y la humanidad paraguaya triunfan al final.

Camino por la selva hacia la cima

Más allá de la puerta comienza ya un mundo completamente distinto. Pasamos junto a un campamento local y tomamos la ruta. El sendero estrecho serpentea entre densa vegetación subtropical; el aire es húmedo y lleno de sonidos de la jungla. El ascenso en sí es relativamente fácil al principio, pero a medida que subimos aparecen los primeros tramos más técnicos. El terreno es en ocasiones empinado y, sobre todo, resbaladizo.

La humedad hace lo suyo y en pocos minutos sudamos como una fuente. Probablemente uno sudaría incluso estando quieto. En los tramos donde el terreno es extremadamente empinado hay cuerdas instaladas que ayudan mucho tanto en la subida como después en el descenso.

Cuando parece que el sendero llega a extremos, de repente el terreno se nivela y la ruta comienza a serpentear más o menos a nivel entre la vegetación local. Tras unos metros encontramos una placa que indica la cumbre. La propia cima del Cerro Tres Kandú tiene apenas 842 metros sobre el nivel del mar, pero aun así nos exigió bastante.

Sin embargo, es difícil saber si uno está en el punto más alto. La densa vegetación prácticamente no permite vistas. Según el mapa, hay que continuar por el sendero unos 200–300 metros más para encontrar miradores. Nosotros hacemos lo mismo y llegamos a un claro abierto a poca distancia de la cima.

Desde este punto se abren de repente vistas al paisaje circundante: una llanura más o menos infinita bajo nosotros. Es una vista paradójica pero excepcional. Encontramos aquí, además de una muy bonita y espaciosa plataforma de madera, bancos y los restos de una construcción, probablemente de un transmisor.

Nos sentamos un rato, hago tomas con el dron, pero el tiempo apremia. Unas cuantas fotos más y nos ponemos en marcha de regreso por el mismo camino hasta el coche.

Conclusión

El ascenso al Cerro Tres Kandú no es una típica excursión de montaña, pero como experiencia viajera y como conquista simbólica del punto más alto de Paraguay merece la pena, y tampoco es totalmente gratis.

Consejos prácticos finales

  • Entrada al parque págala online por adelantado. Según la información disponible debería ser posible pagar también en efectivo, pero a nosotros no nos funcionó en el lugar.
  • Un vehículo todoterreno es una gran ventaja, especialmente después de la lluvia. En seco probablemente se puede llegar al aparcamiento con un coche normal.
  • Cuenta con alta humedad, calor y abundancia de insectos, que pueden llegar a ser bastante molestos en algunos tramos.
  • Calzado resistente, suficiente agua y repelente son absolutamente imprescindibles.

Cerro Tres Kandú – resumen breve

  • Altitud: 842 m s. n. m. (el punto más alto de Paraguay)
  • Desnivel de la ruta: aproximadamente 565 metros
  • Longitud de la ruta: aprox. 5 km (ida y vuelta)
  • Dificultad: ruta de dificultad media, en ocasiones empinada y resbaladiza
  • Tipo de terreno: senderos forestales y de selva, en algunos tramos asegurados con cuerdas