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Así que, podemos tachar la experiencia tipo «problema de última hora». 🙈🐾
Anoche, Ibo comenzó a mover la cabeza nerviosamente, a rascarse la oreja y reaccionó con irritación al contacto. Era claro que algo no estaba bien.
A primera hora de la mañana comenzamos a buscar una clínica veterinaria adecuada de camino al aeropuerto. La encontramos en el pueblo de Guadalajara, a unos kilómetros de Madrid.
El doctor inmediatamente sospechó de un cuerpo extraño en el conducto auditivo. Sin embargo, eso significaría dormir a Ibo. Exactamente lo que no queríamos escuchar unas horas antes de nuestro vuelo.
Finalmente, decidimos proceder con ello. Y hicimos bien. Después de unos minutos de búsqueda, el doctor sacó una espina del oído de Ibo. ¡Buen trabajo! 👏🌾
Ahora estamos lidiando con un nuevo dilema. Ibo, tras la anestesia, solo duerme y duerme, y parece que ha dejado la responsabilidad de la logística de la expedición de hoy exclusivamente a sus humanos. 🐶💤✈️🌎
Crucen los dedos para que nuestro aventurero de cuatro patas despierte a su forma habitual antes del vuelo. 🤞🐾
EDIT: Al final, todo salió bien y logramos llegar a Paraguay con Ibo.