
Durante nuestra estancia en la ciudad de San José de Chiquitos, en el oriente de Bolivia, aproveché mis salidas exploratorias para acercarme también hasta Roboré. Roboré está a unos 132 kilómetros al sur de San José de Chiquitos y se llega por la ruta principal RN 4. La ciudad es un buen punto de partida para varias atracciones naturales de la región de la Chiquitanía.
La razón principal de esta escapada fue visitar la cascada Chorro de San Luis, uno de los lugares más accesibles y aun así bastante tranquilos en los alrededores de Roboré.
Inicio del sendero y acceso
El sendero empieza en un aparcamiento a unos 2 kilómetros por encima de la ciudad de Roboré. El camino de acceso no está asfaltado y por tramos es bastante exigente. Recomiendo usar una cuatrimoto o, al menos, un vehículo con buena altura libre al suelo.
La gente de Roboré ofrece llevarte hasta el aparcamiento, pero, según me contaron quienes conocí allí, es un trayecto muy bacheado y traqueteante.
El sendero hasta la cascada
Desde el aparcamiento, el sendero primero desciende con bastante pendiente hacia el valle. Este tramo está acondicionado y en las partes más empinadas hay escaleras que durante nuestra visita estaban en buen estado.
Tras bajar al valle, el sendero sigue ya en llano y discurre junto al arroyo que nace en la propia cascada. Es una ruta agradable, clara y sin complicaciones de orientación.
Visitamos el lugar en época seca, así que salvo en algunos tramos el camino estaba seco. En temporada de lluvias, sin embargo, puede encharcarse en algunos puntos y volverse algo más exigente.
En total, el tramo desde el aparcamiento hasta la cascada lleva aproximadamente 30 minutos solo de ida.
La cascada y la poza
La época seca, por desgracia, también se notaba en la propia cascada. No vimos el Chorro de San Luis en todo su esplendor, pero aun así el lugar tiene un ambiente muy agradable y tranquilo.
Ibo, por supuesto, se metió en el agua enseguida. La poza donde cae la cascada es perfecta para refrescarse – no solo para el perro, sino también para las personas. La entrada al agua es gradual y segura.
Durante mi visita me crucé con solo tres personas, y todas se estaban bañando. Yo también iba a hacerlo, pero, lamentablemente, dejé el bañador en el alojamiento.
Mariposas como sorpresa inesperada
Lo que me sorprendió fue la presencia de una cantidad increíble de mariposas alrededor de la cascada. Eran tantas que, por momentos, hacían la estancia junto al agua un poco menos cómoda.
Si piensas bañarte o quedarte un buen rato, recomiendo sin duda llevar repelente.
Consejos prácticos
- repelente de insectos
- bañador y toalla
- agua suficiente (también para el perro)
- calzado resistente
- en temporada de lluvias, extremar la precaución en el sendero
Regreso
Volvimos al coche por la misma ruta, esta vez con una ligera subida hasta el aparcamiento. A pesar del calor y de la estación seca, es una salida que repetiría sin dudarlo, sobre todo si viajas por el oriente de Bolivia y buscas una escapada corta y sencilla a la naturaleza que puedas hacer también con perro.
