Este artículo también está disponible en otros idiomas:SlovenčinaFrançaisEnglishDeutsch

Llegamos al aeropuerto Viru Viru, junto a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, con nuestro perro Ibo desde Asunción. Fue un vuelo directo de unas dos horas; al menos el trayecto fue corto y sin escalas.

Ibo volvió a viajar en bodega, en su transportín homologado. Al aterrizar nos esperaba una serie de trámites menores, por momentos sorprendentes, para los que conviene ir preparados.

Formulario de registro en línea y WiFi

Al llegar, tuvimos que completar un formulario de registro en línea. Por suerte había WiFi en el aeropuerto: lenta, pero funcional. Sin ella habría sido más engorroso, así que recomendamos llevar datos en el móvil o armarse de paciencia.

Control de seguridad también a la llegada

A diferencia de muchos aeropuertos, nos sorprendió que revisaran el equipaje también a la llegada. No es nada del otro mundo, pero conviene tenerlo en cuenta.

Recogida del perro en la cinta de equipaje

Una de las mayores sorpresas fue que el transportín de Ibo apareció en la misma cinta que el equipaje común. Hasta ahora estábamos acostumbrados a recoger al perro en Lost and Found o en algún punto designado. Ver a Ibo pasar entre maletas en la cinta resultó un poco cómico, aunque a la vez nos preocupó su seguridad. Al final se demostró que no le afectó en absoluto y todo salió bien.

Control veterinario: más bien una formalidad

Ibo fue el único perro que llegó ese día en ese vuelo. Aun así, el personal del aeropuerto llamó a un empleado para revisar la documentación veterinaria. La teníamos emitida en Paraguay, así que no hubo que hacer traducciones, ya que en ambos países se habla español.

El empleado se limitó a revisar los documentos, escaneó el código QR de la última página y autorizó la entrada sin revisar al perro en sí. Solo cuando terminamos todos los trámites nos permitieron sacar a Ibo del transportín.

Consejo práctico: tijeras en el equipaje facturado

Recomendamos llevar en la maleta facturada unas tijeras u otra herramienta adecuada. Los transportines suelen sellarse antes del vuelo con bridas de plástico y, sin algo para cortarlas, es realmente difícil retirarlas. Por supuesto, este tipo de objeto no debe ir nunca en el equipaje de mano.

Servicios del aeropuerto

El aeropuerto Viru Viru ofrece lo habitual: alquiler de coches, restaurantes pequeños, casas de cambio, tiendas de tarjetas SIM e incluso encontramos una pequeña tienda de artículos para perros.

Nosotros salimos en coche de alquiler, pero también hay taxis locales. Ten en cuenta que no todos aceptan perros. Como alternativa práctica, usa apps como Uber o servicios de taxi en los que puedas acordar de antemano el traslado con tu mascota.

El efectivo viene bien

No es imprescindible, pero recomendamos llevar algo de dinero en la moneda local (BOB) o cambiarlo nada más llegar. El tipo de cambio quizá no sea el mejor, pero en un apuro se agradece. Nosotros no llevábamos efectivo y, al salir del aeropuerto, ya tuvimos un problema: por la salida en coche se pagaba una tasa de 10 BOB. El señor de la garita rechazó 1 USD, así que terminamos pagando 2 USD y, en consecuencia, más de lo debido.

Valoración general

La llegada y los trámites en el aeropuerto Viru Viru nos parecieron correctos y, en general, agradables. Aterrizamos con buen tiempo, lo que ayudó mucho. Por eso recomendamos comprobar el pronóstico antes de volar: el calor extremo, el viento fuerte o la lluvia pueden estropear la primera impresión del país si no vas preparado.

Pese a las pequeñas rarezas, nuestra entrada en Bolivia con nuestro perro fue sin mayores complicaciones, e Ibo lo llevó mejor de lo que imaginábamos.

BorderCooler®— requisitos de viaje con perro

¿Te ha interesado este destino? ¿Te gustaría visitarlo con tu perro? Comprueba los requisitos de entrada directamente en BorderCooler®.

Viajo con mi perro desdehasta
8,800+ combinaciones de países|298 autoridades veterinarias|212,000+ normas|¿No encontró su destino?