
En el pueblo de San Pedro de Atacama pasamos solo dos noches, así que no disponemos de mucho tiempo para actividades que consuman horas. Por eso elegimos destinos relativamente cercanos. El primero es Laguna Chaxa. Sinceramente, al principio era escéptico. Esperaba una atracción cara llena de turistas. La realidad, por suerte, fue totalmente distinta.
Laguna Chaxa
Laguna Chaxa es uno de los sectores de la Reserva Nacional Los Flamencos, una reserva nacional que protege las lagunas únicas y la avifauna de la zona del Salar de Atacama. Es un lugar oficialmente accesible con un corto circuito a pie, miradores y senderos claramente señalizados para minimizar la perturbación del sensible ecosistema.
Una agradable sorpresa desde el principio
Entramos al recinto por una pista polvorienta y sin asfaltar que atraviesa el Salar de Atacama. A la entrada había una entrada de pago, paneles informativos y un guía local. A pesar de nuestras dudas, no había multitudes; todo lo contrario.
Estuvimos prácticamente solos y el lugar entero resultaba sereno y auténtico. La primera parte del circuito la hicimos con un guía que nos acompañó y habló sobre la formación de la laguna, los flamencos y la importancia de esta zona para todo el Salar de Atacama. La explicación fue totalmente en español, pero nos fuimos con una sensación muy agradable de entender gran parte de ella.
Es cierto que para entender los contextos nos ayudaron también las paneles informativos llenos de dibujos e ilustraciones distribuidos a lo largo del recorrido. Sin embargo, el guía volcó claramente una parte de sí en la explicación: no fue un monólogo memorizado, sino la narración de alguien a quien este lugar realmente le importa. Gracias a eso, la visita resultó mucho más personal que el típico “turismo rápido” y aprendimos mucho no solo sobre los flamencos, sino también sobre el funcionamiento del propio Salar de Atacama.
Segunda parte del circuito: silencio, sal y lagunas
La segunda parte de nuestra excursión consistió en una breve caminata independiente por el circuito entre las distintas lagunillas. Aquí uno se da realmente cuenta de dónde se encuentra. Todo el tiempo caminamos sobre sal, sobre una superficie que a primera vista parece completamente muerta.
A primera vista queda claro que estamos en un entorno extremo. En esencia no hay suelo: solo rocas y una superficie cubierta por una capa de sal. No crece nada aquí, ninguna vegetación, ningún árbol. Y, sin embargo, este lugar está lleno de vida.
La laguna consiste en varias lagunitas poco profundas con agua salada rica en minerales. Son precisamente esas condiciones las que crean el entorno ideal para pequeños organismos, que son la base de la cadena alimentaria local.

Por qué los flamencos son rosados
Laguna Chaxa es el hogar de los flamencos, que pueden observarse aquí en su entorno natural. En el agua salada de la laguna consumen pequeños animales con el simpático nombre de „sea monkeys“ (un tipo de pequeños crustáceos). Estos contienen carotenoides, las mismas sustancias que colorean la zanahoria de naranja.
Y es precisamente por ellos que los flamencos tienen su característico color rosado. Así que sí: ahora ya sabes por qué los flamencos son tan rosados.
Fotografiar flamencos: la paciencia es clave

Los flamencos son, en general, aves tímidas. Con un acercamiento normal desde la orilla normalmente no se llega a menos de unos 100 metros. Sin embargo, en el área de Laguna Chaxa observé que están algo más acostumbrados al movimiento de la gente y, en condiciones ideales, se puede acercar un poco más.
Sin embargo, no hay que tener expectativas exageradas: aquí no te harás un selfie con un flamenco seguramente. Durante nuestra visita, eso sí, parecían menos esquivos de lo habitual, y gracias a eso conseguí capturar algunas tomas realmente bonitas.
Laguna Chaxa desde la perspectiva de un ave
Solo desde la altura se aprecia plenamente lo excepcional de este lugar. Desde el dron, Laguna Chaxa y sus alrededores despliegan colores increíbles: desde el blanco de la sal pasando por tonos ocre y rosados hasta las oscuras ramificaciones minerales del agua que serpentean a través del salar.
Desde arriba es hermoso ver el contraste entre el paisaje “muerto” y las sutiles huellas de vida que desde tierra muchas veces ni se perciben.

¿Vale la pena visitar Laguna Chaxa?
Definitivamente sí. Laguna Chaxa para mí no fue una trampa turística, sino una parada tranquila y visualmente impactante que complementa muy bien la visita a San Pedro de Atacama. Un precio razonable, una explicación de calidad y la posibilidad de ver flamencos en su entorno natural hacen de este lugar una parada corta ideal que no toma mucho tiempo, pero ofrece una experiencia intensa y una visión única de la vida en uno de los entornos más extremos del mundo.
Información práctica para visitar Laguna Chaxa
- Duración de la excursión: aproximadamente 1 hora (guía + circuito independiente)
- Distancia desde San Pedro de Atacama: aproximadamente 60 km
- Acceso: carretera asfaltada, luego pista polvorienta y sin asfaltar a través del Salar de Atacama (transitable con un coche normal)
- Servicios: WC, pequeña tienda de souvenirs
- Estacionamiento: amplio aparcamiento junto a la entrada
- Organización de la visita: entrada de pago, explicación inicial con guía en español
