
La subida a Harøyburet (156 m s. n. m.) la hicimos durante nuestro viaje por carretera en Noruega, concretamente al cruzar las islas Nordøyane. No era ninguna excursión ambiciosa ni un objetivo planificado. Más bien un pequeño capricho: necesitábamos estirar las piernas tras largas horas al volante y, de paso, darle un buen paseo a Iba.
Nos decidimos por el punto más alto de una de las islas por las que pasábamos. Y la sorpresa fue mayúscula: lo mucho que puede dar de sí un paseo tan corto y discreto.
Dónde aparcar y por dónde empezar

Dejamos el coche al final de una pista forestal que sale de la parada de autobús “Myklebust ved tunnel” y lleva a un campo de adiestramiento canino cercano. Desde allí parte un sendero discreto que se adentra en el bosque hacia la cumbre. Hay varias formas de subir, pero elegimos esta sobre todo por la comodidad de aparcar.
Primer extra: arándanos
Al principio el sendero es estrecho y discurre por el bosque, que enseguida se abre. Luego ganamos altura por laderas herbosas más empinadas. Había llovido por la noche, así que todo estaba algo húmedo, pero el terreno no resultaba peligroso.
La primera sorpresa llega enseguida: hay arándanos por todas partes. No dudamos en completar el desayuno con esta bomba de fruta silvestre. Tras una breve pero intensa pausa de recolección, seguimos camino.
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Hacia el lago Lomstjørna y la cumbre

Al cabo de un rato el sendero nos lleva a un tramo más llano y luego a una pista acondicionada en dirección al lago Lomstjørna. Desde allí salen varios senderos hasta la cima. Elegimos la opción más cómoda.
Se nota que la gente de la zona ha trazado aquí una red de rutas acondicionadas para correr, pasear o sacar al perro. Todo, como es habitual en Noruega, está limpio, es funcional y está bien resuelto.
A los pocos minutos estamos en la cumbre de Harøyburet. Además del repetidor hay una discreta placa que marca el punto más alto. Pero lo mejor son las vistas: se abren hacia las islas vecinas del archipiélago de Nordøyane y hacia el continente, con montañas mucho más altas al fondo.
Hacemos unas fotos, nos quedamos un rato disfrutando y regresamos al coche por el mismo camino. Por supuesto, hacemos otra breve parada para los arándanos. Estaban realmente buenísimos.

Paseo corto, gran efecto
Una ruta sencilla, ideal para sacar al perro, airearse tras horas de carretera y rematar con arándanos y buenas vistas. La subida y la bajada no nos llevaron más de una hora en total.
Harøyburet es justamente ese tipo de lugar que uno pasaría por alto, y sin embargo ofrece justo lo que necesitas en ese momento. Tras esta breve parada, seguimos viaje un poco más descansados y con mucho mejor ánimo.
