
Viajar en ferry puede ser muy práctico para los traslados con perro, pero al mismo tiempo es una de las formas de transporte menos intuitivas. El ferry no es solo ‘un barco en lugar de un puente’. Para el perro suele suponer una combinación de ruido, vibraciones, entorno desconocido y movimiento limitado. Las diferencias entre las distintas rutas y navieras son, además, notables.
Es fundamental diferenciar entre traslados cortos, que duran decenas de minutos hasta algunas horas, y ferris largos que conectan destinos distantes, donde hablamos de horas o incluso días a bordo. Las normas, el confort y la dificultad de viajar con un perro varían drásticamente en estos casos.
Índice
Ferries cortos vs. ferries largos
Traslados cortos

Los ferris cortos, típicamente entre la costa y islas cercanas, son la forma más sencilla de viajar con perro por agua. Las travesías suelen ser frecuentes, de corta duración y la logística suele ser sencilla.
En estos casos el perro suele quedarse en el coche o, en ocasiones, se permite en algunas áreas exteriores o espacios comunes. El precio por transportar al perro suele ser nulo o simbólico. Estas rutas son ideales para la primera toma de contacto del perro con el ferry y el entorno marítimo.
Traslados largos
Se produce una situación totalmente distinta en los ferris largos que unen destinos lejanos. Las travesías pueden durar varias horas, una noche o incluso varios días. En ese caso no se trata solo de un traslado, sino de una estancia a bordo.
Aquí entran en juego cuestiones como dónde duerme el perro, dónde puede moverse, cómo atender sus necesidades y cómo tolera el ruido y las vibraciones. Precisamente, los ferris largos son los más exigentes para el perro.
¿Está permitido transportar perros en el ferry?
Lo primero que hay que comprobar antes de planear el viaje es si está permitido transportar perros. No existe una regla universal y cada compañía tiene sus propias condiciones.
Por ejemplo, las diferencias pueden darse entre:
- pasajeros a pie y viajes en coche,
- el tamaño o el número de perros,
- rutas nacionales e internacionales.
Algunos ferris prohíben totalmente el transporte de perros, en otros solo está permitido bajo condiciones estrictas. Comprobar esta información con antelación es absolutamente fundamental.

Dónde y cómo se sitúa el perro durante la travesía
Las condiciones para trasladar a un perro varían no solo entre compañías, sino a menudo entre las distintas rutas del mismo operador.
Con mayor frecuencia se encuentran las siguientes opciones:
- el perro debe permanecer en el coche durante toda la travesía,
- el perro debe estar ubicado en su propia jaula o en una jaula designada,
- el perro puede estar en una cabina pet-friendly junto con el propietario,
- el perro solo puede moverse en zonas concretamente designadas en la cubierta.
Es importante averiguar si se permite el acceso a la cubierta de coches durante la travesía. En muchos ferris el acceso a esta zona está prohibido mientras dura el viaje, lo que puede ser problemático en traslados largos. Limita el acceso al equipaje, incluidas las cosas del perro. Además, si el perro debe permanecer en ese espacio, es posible que no lo vea durante varias horas (y él tampoco a usted), lo que puede resultarle estresante.
Pequeños detalles que conviene llevar consigo durante la travesía
Independientemente de dónde esté ubicado el perro durante la travesía, conviene llevar lo esencial a mano para tener acceso inmediato.
Se trata sobre todo de:
- comida y agua para el perro,
- bolsas para los excrementos,
- toallitas (de papel o húmedas),
- un cuenco de viaje.
Estos pequeños artículos constituyen la base imprescindible. Aunque no se utilicen en cada travesía, pueden resultar útiles ya al embarcar, durante la espera a bordo o nada más desembarcar, cuando el perro, tras un largo periodo de movimiento limitado, por fin sale.
Cabina con perro: confort a costa de planificación
En travesías largas, una cabina pet-friendly es la solución más cómoda. El perro dispone de un entorno tranquilo y cerrado y el propietario no tiene que pasar la noche en espacios comunes.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que:
- las cabinas destinadas a viajar con perro son considerablemente más caras,
- su número es muy limitado,
- es necesario reservarlas con mucha antelación.
Si estas cabinas están agotadas, las alternativas suelen ser mucho menos cómodas. En algunas rutas, la disponibilidad de cabina puede determinar si el viaje con perro es factible.
Travesía larga sin cabina
Como ya hemos mencionado, no siempre hay cabina disponible. En ese caso, hay que contar con que pasará la mayor parte del tiempo en los espacios comunes del ferry.
El movimiento del perro puede estar limitado y, por lo general, se prohíbe el acceso a muchas zonas del barco, especialmente a restaurantes, bares o áreas infantiles. Dormir en espacios comunes es otra historia. Supone un mayor riesgo de contacto con otros pasajeros, niños y, en casos extremos, con otros perros a bordo cuando su perro intenta dormir. Con frecuencia esto provoca ladridos, comportamientos más agresivos y nerviosismo.
En un entorno así, el perro debe estar siempre bajo control y el propietario debe asumir un confort considerablemente menor e incluso la posibilidad de pasar una noche en vela.
Ruido, vibraciones y estrés
La mayoría de los ferris son ruidosos y vibran constantemente. Estas vibraciones se transmiten a través de la estructura del barco y, para los perros, suelen ser mucho más intensas que para las personas.
El estrés puede manifestarse en inquietud, temblores, rechazo al movimiento e incluso un retraimiento total. No todos los perros son capaces de adaptarse a este entorno, especialmente en travesías largas.
Cómo preparar al perro para el ferry
El mayor error es empezar directamente con un traslado de varios días. Es mucho más sensato acostumbrarlo de forma progresiva.
Se recomienda:
- realizar varias travesías cortas,
- observar las reacciones del perro al ruido, las vibraciones y el movimiento del barco,
- aumentar gradualmente la duración de los traslados.
Si el perro no tolera los ferris cortos, probablemente las travesías largas no sean adecuadas para él.
Equipamiento pet-friendly en los ferris
El nivel de equipamiento para perros varía considerablemente. Algunos ferris no ofrecen ninguna infraestructura especial; en otros hay áreas exteriores reservadas o incluso salas dedicadas para perros, algo que hemos visto, por ejemplo, en países nórdicos.
Sin embargo, no se puede confiar en que exista ese tipo de confort y siempre es necesario comprobar qué ofrece cada ferry concreto.
Precio por perro
En rutas cortas, el transporte del perro suele ser gratuito o con una tasa simbólica. En travesías largas, el precio aumenta, especialmente si el perro va alojado en una cabina.
En muchos casos no se paga solo por el perro, sino por un tipo específico de cabina o régimen de transporte. Eso puede afectar significativamente el presupuesto total del viaje.
Conclusión
Viajar con perro en ferry puede ser práctico y cómodo, pero solo si está bien planificado. Los ferris cortos son ideales para habituar al perro al entorno marítimo. Las travesías largas requieren una preparación exhaustiva, reservas con antelación y expectativas realistas.
Ir en ferry con perro no es una aventura en sí misma. Es una prueba logística que solo superará si prepara tanto a usted como a su perro.
