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Los traslados nocturnos en autobús tienen una larga tradición en Sudamérica y, para los viajeros, suelen ser la forma más práctica de cubrir grandes distancias. En nuestra primera visita a Argentina nos esperaba, nada más llegar, un traslado de unas 12 horas de Córdoba a Salta.

A Córdoba llegamos alrededor del mediodía, así que teníamos unas horas hasta la salida del autobús nocturno. Aun así, tocaba moverse rápido: había varias tareas importantes por delante.

Primeros pasos en una ciudad desconocida

Desde el aeropuerto pedimos un taxi y vamos directos a la terminal de autobuses Terminal de Ómnibus de Córdoba. La taxista nos va dando consejos valiosos durante el trayecto; al fin y al cabo, es nuestra primera vez tanto en esta ciudad como en el país.

Al bajarnos del taxi se despide y nos adentramos en la estación. A diferencia del aeropuerto, aquí todo es territorio nuevo. Dos cosas complican la situación: nuestro nulo español y el equipaje, que de momento tenemos que arrastrar a todas partes.

Como aún nos quedaba retirar dinero en Western Union, comprar los billetes y cenar algo rápido, lo primero fue buscar la consigna de equipaje. Con las maletas pesadas habría sido imposible. Tras unos minutos de deambular, por suerte la encontramos y dejamos allí el equipaje con alivio. Grata sorpresa: la consigna se paga al retirar las maletas; en ese momento no llevábamos ni un solo peso argentino.

Dinero, billetes y barrera idiomática

El siguiente paso es Western Union, donde retiramos nuestros primeros pesos argentinos a un buen tipo de cambio . De allí volvemos a la terminal para recoger en ventanilla los billetes reservados con antelación.

La chica de la ventanilla, claro, solo habla español, así que volvemos a pelear con la comunicación. Llevamos billetes de alta denominación y no tiene cambio. Intento salvar la situación ofreciéndole dólares sueltos. Al principio los rechaza, pero su compañera le indica que los acepte. Al fin y al cabo, estamos en un país donde el dólar puede venderse muy bien en el mercado no oficial.

Hecho: ya tenemos los billetes, nos dieron unas instrucciones básicas y confiamos en encontrar el andén correcto para que no se nos escape el autobús.

Caos, pero manejable

En un centro comercial cercano compramos algo para cenar y volvemos a la estación, donde recogemos el equipaje de la consigna. Después vamos directos al andén de salida.

Aquí reina el mayor caos de toda la estación. Cada cual busca su bus, la gente se abre paso con maletas grandes, y por todas partes hay un diálogo rápido del que no entendemos ni una palabra. Preguntamos varias veces, a señas, si estamos en el lugar correcto; la gente local nos tranquiliza: que está todo bien.

Por fin llega el autobús. Los pasajeros empiezan a formar fila. Uno de los conductores ordena a la gente; el otro carga el equipaje. Solo hay un compartimento, así que las maletas se organizan según el destino de cada pasajero.

Cuando nos toca, entregamos las maletas y nos dan un pequeño resguardo de papel. El conductor nos pide algo de dinero. No sabemos si es una tasa por el equipaje o una propina, ni cuánto exactamente. Al final nos entendemos como podemos y subimos al autobús con ganas de empezar el viaje.

Comodidad a la argentina

El autobús tiene dos pisos. La inferior es para nosotros y unos pocos más, con asientos cómodos que se reclinan casi hasta quedar en horizontal. No es una cama, pero la comodidad es más que digna. En el piso superior hay asientos convencionales.

Todo el autobús lleva cristales oscuros, así que al atardecer la vista ya es bastante limitada. Los asientos tienen puertos USB, algo que personalmente me alegró, aunque no está claro si es un estándar. A los pies hay un pequeño espacio para guardar cosas y todo está pensado de forma práctica, aprovechando bien el espacio.

Tras unos minutos de abordaje, nos ponemos en marcha. El autobús sale de la ciudad con rapidez y, poco a poco, apunta hacia el norte.

Aire acondicionado, paradas y una noche en ruta

Pronto comprobamos lo mismo que advertían en internet. El autobús tiene aire acondicionado —bien— pero la temperatura es extrema, fácilmente en torno a 18 °C. Nada ideal para dormir.

Por suerte íbamos preparados. En el equipaje de mano llevamos sacos de dormir ligeros que, literalmente, nos salvan la noche. Gracias a ellos conseguimos dormir un poco durante el trayecto.

En ruta el autobús hace varias paradas cortas, casi siempre en gasolineras o tienditas a las afueras de pueblos y ciudades. En cada parada se puede bajar, estirar las piernas, comprar algo de comer o ir al baño. Son paradas breves, de apenas unos minutos.

Hay una parada más larga en San Miguel de Tucumán, donde el bus se detiene en la terminal del centro. Algunos pasajeros bajan, otros suben. Aunque estas pausas hacen el viaje más variado, interrumpen bastante cualquier intento de dormir más de dos o tres horas seguidas.

Aun así, el trayecto se hace relativamente llevadero y, al final, dormimos la mayor parte. No hay sistema de entretenimiento a bordo, así que, si quieres ver una película o matar el tiempo, dependerás de tu propio móvil o tableta.

Llegada a Salta

Al amanecer corro la cortina de la ventana y el paisaje ya no tiene nada que ver con el de los alrededores de Córdoba. La tierra es menos verde y, en el horizonte, se dibujan las primeras estribaciones de los Andes.

Poco después llegamos sin problemas a la Terminal de Ómnibus de Salta. Fin del traslado nocturno. Con el resguardo recogemos nuestras maletas y tomamos un taxi hacia el centro.

Conclusión

Valoramos el trayecto nocturno en autobús de Córdoba a Salta como una experiencia en general agradable que, con buena preparación, se puede hacer sin mayores complicaciones. Aunque hay opciones más cómodas —por ejemplo, vuelos domésticos— el autobús sigue siendo una alternativa muy económica, sobre todo para cubrir largas distancias.

Además, es una forma de moverse que ofrece una mirada auténtica al país y a la manera local de viajar. La noche en carretera, las paradas en ruta, el amanecer con el paisaje cambiando y las primeras siluetas de los Andes en el horizonte son esos detalles que hacen que viajar por Argentina sea un poco más variado y memorable.


Consejos prácticos para viajar en autobús por Argentina

  • Si puedes, reserva los billetes por internet con antelación. Cuando sea posible, elige el nivel de confort, sobre todo en trayectos largos.
  • En los autobuses nocturnos hace frío de verdad: ve preparado (sudadera, manta, saco de dormir).
  • Lleva suficiente agua y algún snack, y una batería externa.
  • Lleva la información básica de tu destino por escrito en papel; facilita mucho la comunicación con el personal.
  • Ten un plan claro de qué harás al llegar a destino: adónde ir desde la terminal de autobuses, qué taxi pedir y a dónde quieres que te lleve.