
Tras un día en el interminable Salar de Uyuni, salimos por la mañana de nuestro hotel junto a la aldea de Coqueza en busca de otra aventura. Nuestro objetivo es llegar en coche lo más cerca posible del volcán Tunupa y continuar a pie hasta el cráter.
Esto, por lo visto, aquí no lo hace nadie
Escarmentados por lo de ayer, nos plantamos en el centro de información de la propia Coqueza para averiguar cuánto nos costaría subir en coche hacia el volcán. La señora mayor que atiende no habla inglés y nosotros, a nuestro pesar, tampoco español. No nos entiende y trata de vendernos un paquete completo con guía, comida y transporte hasta la base del volcán. Más tarde entenderíamos que lo que pedíamos simplemente no existe en su oferta: a la Tunupa no se suele ir por libre.
Así que seguimos en coche hasta Tahua. Según el mapa, desde el pueblo sube una pista. La encontramos sin problema, pero nada más empezar nos frena una verja cerrada con candado. No hay manera de bordearla.
Regresamos al pueblo y, junto con algunos vecinos, nos ponemos a buscar a alguien que pueda ayudarnos. Al rato lo encontramos: nos abre la verja y podemos seguir. Pagamos una tasa de acceso de unos cinco euros.
En 4×4 hasta los 4.750 m s. n. m.
Al principio la pista gana altitud despacio, pero cuanto más nos acercamos al volcán, más se complica. Por suerte nuestro Hilux es un 4×4 de verdad, así que nos animamos. En algunos tramos metemos reductora y el coche se convierte en un pequeño tanque que supera cada obstáculo. Las vistas del Salar de Uyuni son más espectaculares con cada metro.
Pese a mi escepticismo, alcanzamos en coche unos 4.750 m s. n. m., unos 150 metros por encima del final oficial de la pista. Por el camino pasamos por un campamento, por cierto, bastante descuidado.
Trekking hasta los 5.150 m s. n. m.
Desde el coche seguimos a pie: nos espera una subida fuerte por piedra suelta y grava. Un sendero bien marcado asciende con suavidad hasta la cresta; sobre la arista ya no es tan cómodo. A esta altura el aire es muy fino y tenemos que parar a menudo. Las vistas, eso sí, son difíciles de describir; no paramos de hacer fotos.
Justo bajo el cráter el terreno se complica y la orientación se vuelve dudosa. Nos separamos: Braňo hace una pausa, el terreno no le convence. Yo no me resisto y sigo hacia el cráter. Por un momento pierdo el sendero, pero tras una breve búsqueda vuelvo a la ruta correcta. Unas cortas zetas llevan hasta el borde del cráter del Tunupa.
Vistas que merecen la pena
Los últimos metros se hacen eternos, pero al final llega la recompensa. Llego al cráter y de paso marco mi récord personal de altitud: nunca había estado tan alto. Cada movimiento cuesta; el aliento se va en unos pocos pasos.
Aun así saco el dron y grabo, disfrutando de las vistas grandiosas. A mi espalda, la blancura infinita del Salar de Uyuni; frente a mí, el cráter imponente de la montaña sagrada Tunupa. Una recompensa perfecta.
Bajada rápida y merecida recompensa
A diferencia de la subida, el descenso es rápido. Antes de que anochezca estamos de vuelta en el coche, felices con la excursión y brindando con una bien fría. No nos cruzamos con nadie en todo el camino, lo que la hizo aún más especial.
Con muy buenas sensaciones regresamos por la misma pista a Tahua y luego al hotel.
Datos sobre el volcán Tunupa
- Altitud: aproximadamente 5.321 m s. n. m.
- Ubicación: borde norte del Salar de Uyuni
- Tipo: estratovolcán (inactivo desde hace mucho tiempo)
- Carácter sagrado: en la mitología aimara, a Tunupa se la considera la protectora espiritual de la región
- Leyendas: según una de ellas, las llanuras salinas son las lágrimas de Tunupa
- Interés para el viajero: vistas panorámicas del Salar de Uyuni, trekking de alta montaña, estratos rocosos de colores en el cráter
- Puntos de partida del trekking: los más habituales son Coqueza o Tahua
