
Hemos utilizado el aeropuerto de Madrid hasta ahora cuatro veces: una para la salida hacia Asunción en Paraguay, una para la llegada desde Santa Cruz en Bolivia y dos veces para la llegada y salida desde/hacia Viena. Se trata del Adolfo Suárez Madrid–Barajas Airport (MAD), uno de los aeropuertos más grandes y modernos de Europa.
El aeropuerto ofrece prácticamente todo lo que puedas imaginar: todo tipo de tiendas, diversos restaurantes, sucursales de la mayoría de las aerolíneas conocidas y agencias de alquiler de coches. Al mismo tiempo, hay que contar con que, con un poco de despiste, es fácil perderse. Los traslados entre terminales son largos, las distancias grandes y casi siempre hay mucha gente.
Llegada a Madrid desde Viena
Llegamos a Madrid con la compañía Iberia en un vuelo directo desde Viena. Al movernos dentro de la Unión Europea, no fueron necesarios trámites administrativos prolongados —ni para nosotros ni para nuestro perro Iba. Tampoco se requirió ningún control veterinario.
En el aeropuerto hay zonas habilitadas para equipaje sobredimensionado y no estándar, donde inicialmente esperábamos que llegara también la jaula de Iba. Tras una larga espera, por precaución consultamos con el personal y nos dijeron que los animales transportados en la bodega suelen terminar en el mostrador de Lost and Found (a veces también denominado Baggage Claim). Exactamente allí encontramos a Iba —por suerte en perfecto estado.
Solo tras salir de la zona aduanera sacamos a Iba de la jaula. Por lo general, las normas del aeropuerto no lo permiten antes.
Llegada a Madrid desde Santa Cruz (Bolivia)
Después de la llegada desde Bolivia, el proceso fue muy parecido, aunque se añadió un breve control veterinario. El funcionario revisó el pasaporte de Iba y, con un dispositivo especial, leyó el código de su microchip subcutáneo. Para nuestra sorpresa, no pidió ninguno de los documentos adicionales que habíamos hecho en Bolivia.
El control se realizó de forma rápida y sin complicaciones.
Salida de Madrid hacia Asunción (Paraguay)
Para la salida a Paraguay llegamos al aeropuerto con aproximadamente 2,5 horas de antelación, algo que recomendamos sin duda a cualquiera que viaje con perro. Ese margen de tiempo nos resultó muy sensato.
Aunque llevábamos todos los documentos veterinarios necesarios, incluida la traducción oficial al español, durante el check-in la empleada de Air Europa dio la impresión de que aún nos faltaba algo. Al final nos entregó un formulario sencillo que contenía preguntas cuyas respuestas ya estaban incluidas en nuestra documentación.
Rellenamos el formulario allí mismo y, tras entregarlo, todo el proceso continuó sin ningún problema. Por eso recomendamos tener en cuenta que, incluso con la documentación completa, puede surgir una administración adicional por parte de la aerolínea.
WiFi, servicios y áreas para pasear perros
El aeropuerto ofrece WiFi relativamente buena y gratuita, disponible en la mayor parte de las instalaciones. También hay espacios exteriores destinados a pasear a los perros. Recomendamos, sin embargo, estudiar los mapas de las terminales antes de la llegada o la salida para poder encontrar rápidamente estos puntos —así como las zonas de taxis.
Transporte desde el aeropuerto
En cuanto al transporte, podemos recomendar plataformas online como Uber. No obstante, hay que contar con tiempos de espera más largos, especialmente tras llegadas nocturnas o a primeras horas de la mañana. Suele haber mucha gente esperando taxis.
Si viajas con mucho equipaje, recomendamos reservar un vehículo más grande, idealmente una furgoneta, o bien tener en cuenta que podrías necesitar dos taxis.
Actitud ante el transporte de perros
Como pequeño inconveniente hay que mencionar el menor dominio del inglés por parte de parte del personal y de algunos taxistas. También observamos que el transporte de perros en taxis o en los buses lanzadera del aeropuerto no siempre se recibe con entusiasmo. La actitud relativamente fría o incluso negativa de algunos conductores nos sorprendió en alguna ocasión. Aun así, siempre fue posible encontrar una solución.
Valoración general
Valoramos el aeropuerto de Madrid de forma globalmente positiva. Ofrece una infraestructura completa para viajar —con perro o sin él. Es moderno, limpio y funcional. Como inconvenientes pueden estar las grandes distancias, la cantidad de gente y la ocasional barrera idiomática, pero con algo de preparación se puede afrontar todo sin mucho estrés.
Si viajas con perro, Madrid es uno de los aeropuertos bien preparados para este tipo de viajes —solo conviene saber qué te espera.
