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¿Cuántos cenotes hay en la península de Yucatán? Nadie lo sabe con exactitud. Las estimaciones hablan de más de seis mil. Algunos son grandes atracciones turísticas, con estacionamientos llenos de autobuses. Otros son pequeños, casi inadvertidos, escondidos a pocos minutos de la carretera principal. Durante nuestra estancia en Playa del Carmen, di con uno de ellos.

La península de Yucatán, en México, es famosa por sus miles de cenotes: pozas kársticas formadas por el colapso de la roca caliza sobre cuevas subterráneas. Para los antiguos mayas eran lugares sagrados y también una de sus principales fuentes de agua dulce. Hoy son de las atracciones naturales más populares de la Riviera Maya.

Durante nuestro viaje por México establecimos base en Playa del Carmen. Una tarde decidí hacer una escapada corta a un lugar menos conocido llamado Cenote Ojo de Agua.

A diferencia de muchos cenotes famosos de la zona, no tenía grandes expectativas con este lugar. Me atrajo más su cercanía: quedaba a un paso de donde nos alojábamos.

Cómo llegar al cenote

Al salir de Playa del Carmen hacia el noroeste por la 305D, hay un desvío a la derecha justo después de la caseta de peaje que lleva al cenote. Como no me apetecía pagar peaje por un tramo tan corto, opté por otra ruta. Me salí de la carretera principal antes de la caseta y, entre calles secundarias en las afueras de la ciudad, fui enlazando tramos hasta llegar.

Hay que decir que ese camino —muchas veces de terracería— también me mostró la cara menos atractiva de la ciudad. Las colonias periféricas, con basura acumulada, contrastan con el centro turístico de Playa del Carmen. Aun así, todo el rodeo me tomó apenas unos 15 minutos desde nuestro alojamiento. Para encontrar el lugar, mejor confía en un mapa o en la navegación del móvil antes que en la señalización local.

Un lugar discreto, escondido fuera de la carretera principal

Al final del camino de acceso hay un pequeño estacionamiento. Nada más llegar, me recibió el dueño del terreno. Me explicó que la entrada es de pago e incluye todo lo que ofrece el lugar: no solo el acceso al cenote, sino también a una pequeña zona de descanso con camastros y los baños.

El Cenote Ojo de Agua es de los cenotes abiertos. A diferencia de los cenotes cueva, que se esconden bajo tierra, aquí la lámina de agua queda totalmente expuesta y rodeada de vegetación. Eso crea un ambiente agradable y lo hace un sitio apto también para familias con niños.

Todo el conjunto es muy sencillo. No hay nada lujoso ni excesivamente turístico. Al contrario: el lugar se siente humilde, limpio y sorprendentemente acogedor, con un ambiente más bien familiar.

Bañarse en el cenote

El acceso al agua es bastante cómodo. Unas escaleras de madera descienden hasta un muelle de madera más amplio, justo sobre el agua.

Para los más atrevidos hay también una pequeña plataforma desde la que se puede saltar directo al cenote. Yo no la usé —la altura me pareció más que respetable—, pero seguro que no faltan visitantes valientes de vez en cuando.

El agua estaba agradablemente fría y, después de un día caluroso en la costa, resultó muy refrescante. En gran parte del cenote la profundidad es considerable, así que conviene saber nadar. Para más seguridad, puedes llevar algo que te ayude a flotar, como un chaleco de esnórquel o algún apoyo sencillo.

El entorno está lleno de verde y de árboles que dan mucha sombra. Gracias a eso, la temperatura se siente claramente más agradable que en las playas urbanas cercanas.

Además de mí, había dos familias con niños. El lugar ofrece espacio de sobra, así que no nos molestábamos unos a otros.

Una alternativa tranquila a los cenotes más turísticos

En la zona de Playa del Carmen hay muchos cenotes famosos que suelen estar llenos de turistas. El Ojo de Agua, en cambio, se siente más como un sitio local pequeño al que la gente viene a relajarse un par de horas.

Pasé aquí aproximadamente una hora, aunque bien podría haberme quedado mucho más. Basta con tumbarse a la sombra, darse un baño en agua fresca y bajar un poco el ritmo del itinerario típico.

A veces son estos lugares discretos los que más sorprenden.

Consejos prácticos antes de ir

Si decides visitar el cenote, vale la pena llevar algunas cosas básicas. Imprescindibles: traje de baño, toalla y, si quieres, una toalla de playa para los camastros. También puede ser buena idea llevar un equipo sencillo de esnórquel: el agua es clara y, nadando con calma, se observa bien el mundo submarino.

Como alrededor del cenote hay bastante sombra y vegetación, un repelente contra mosquitos no es mala idea, sobre todo si piensas quedarte un buen rato.