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La mayoría imagina Hong Kong como un mar infinito de rascacielos, tráfico denso y calles bulliciosas. Pocos se dan cuenta de que, a solo unas paradas de autobús del centro, puedes hacer una ruta de montaña en toda regla, con vistas que cortan la respiración.

Uno de los picos más icónicos que dominan la ciudad es Lion Rock. Durante mi estancia de verano en Hong Kong, lo convertí en el objetivo de una de mis ascensiones.

Ascenso desde Lion Rock Park

Inicio la ruta en la zona de Lion Rock Park. Desde el primer momento queda claro que no será un paseo precisamente. Escaleras empinadas y un sendero que gana altura con decisión me van llevando cada vez más arriba.

Tras la subida inicial alcanzo la cresta, cerca del collado Kowloon Pass. Desde allí el sendero continúa hasta la cumbre. Aún me quedan unos 150 metros de desnivel.

La ruta pasa primero por una cota llamada Lion Head. Aquí el sendero sale del denso bosque y se abren las primeras vistas sobre la ciudad. El contraste entre la cresta verde y el entramado urbano que se extiende allá abajo es fascinante.

Desde un collado cercano me encamino a Lion Rock.

Cima de Lion Rock

La cima en sí queda a un paso de la ruta principal. Hay algunas personas más, pero el ambiente es tranquilo.

En la cumbre hay una placa con el nombre Lion Rock y la altitud. Las vistas merecen todo el esfuerzo: una gran parte de la ciudad se despliega a tus pies. Rascacielos, densa trama urbana, colinas al fondo: todo compone una imagen vibrante.

El tiempo acompañó. Hizo mucho calor y humedad todo el día, un verano de Hong Kong en estado puro. En las cotas altas, sin embargo, llegó un ligero respiro y una brisa agradable. Y, lo mejor de todo: las vistas no estaban tapadas por el smog. Claramente tuve suerte.

Descenso: más largo que la subida

Subir fue relativamente sencillo y directo; el descenso, en cambio, se me hizo interminable.

Primero bajo hasta el collado Garter Pass. El sendero vuelve a internarse en el bosque y en esta parte ya no se abren más vistas a la ciudad.

La ruta continúa hasta el collado Sze Tsz Au, donde abandono la cresta. Luego toca bajar por sendero y, después, por interminables escaleras de vuelta a la ciudad hasta Fat Chong Temple.

Las escaleras de Hong Kong pueden ser implacables. Tras una subida veraniega con calor y humedad, el descenso castiga bien las rodillas.

Información práctica

Para llegar al inicio de la ruta y para regresar utilicé el transporte público local (en mi caso, autobuses). La conexión funciona con fiabilidad y una de las ventajas de Hong Kong es que puedes llegar a la naturaleza sin necesidad de coche.

La ruta es físicamente exigente, sobre todo por el fuerte desnivel y la cantidad de escalones, pero técnicamente no presenta complicaciones. En los meses de verano hay que contar con mucha humedad y altas temperaturas.

Lion Rock demuestra que Hong Kong no es solo hormigón y rascacielos. Basta darle la espalda a la ciudad, ganar unos cientos de metros de desnivel y, de pronto, estás por encima de una de las urbes más densamente pobladas del planeta.