
Si viaja con su perro al sur de Europa – por ejemplo al sur de Croacia, Montenegro, Italia, España, Grecia o Portugal – o a otras zonas cálidas, subtropicales o tropicales del mundo, debería conocer la enfermedad llamada leishmaniasis.
Se trata de una enfermedad parasitaria que se encuentra en la cuenca mediterránea, pero que también está extendida en partes de América del Sur y Central, África, Oriente Medio y en algunas regiones de Asia.
En Europa la leishmaniasis se presenta sobre todo en las zonas más cálidas del Mediterráneo. En los últimos años su aparición se ha detectado también en algunas partes de los Balcanes, incluido el sur de Croacia. Para el turista común el tema puede no parecer relevante a primera vista, pero para un perro la enfermedad puede tener consecuencias graves.
Este artículo sirve como una guía básica: qué es la leishmaniasis, cómo se transmite, cuáles son sus manifestaciones y cómo proteger al perro.
Índice
Qué es la leishmaniasis
La leishmaniasis es una enfermedad infecciosa causada por parásitos del género Leishmania. En los perros suele tratarse de la forma que afecta a los órganos internos (la llamada leishmaniasis visceral).
La enfermedad puede tener un curso crónico y, sin tratamiento, reduce de forma notable la duración y la calidad de vida del perro.
Cómo se transmite la leishmaniasis
La transmisión se realiza a través de pequeñas moscas picadoras llamadas flebotomos (las llamadas moscas de la arena). Estas se encuentran sobre todo en zonas cálidas y son especialmente activas al atardecer y por la noche.
El mecanismo de transmisión es simple: la mosca pica a un perro infectado, luego pica a otro animal y le transmite el parásito.
La transmisión directa de perro a perro o de perro a humano por contacto habitual no es la forma típica de propagación.
Leishmaniasis y transmisión a humanos
La enfermedad también puede afectar a las personas, pero por lo general se contagia de la misma manera que en los perros: por la picadura de una mosca infectada, no por las caricias ni por el contacto habitual con el perro. Aunque es una enfermedad transmisible a humanos, es importante subrayar que no se transmite por la saliva, el contacto físico ni el contacto habitual con el animal.
La transmisión directa de un perro a una persona sin la intervención de la mosca se considera extremadamente improbable.
El riesgo para un turista sano es bajo, pero proteger al perro también tiene importancia desde el punto de vista de la salud pública: un perro infectado puede ser un reservorio de la infección para otras moscas.
Cómo se manifiesta la enfermedad y cómo se trata en humanos
En las personas, la leishmaniasis suele manifestarse como úlceras cutáneas o nódulos que no cicatrizan durante largo tiempo. Menos frecuentemente puede presentarse en una forma más grave que afecta a los órganos internos y se manifiesta con fiebre, fatiga o pérdida de peso.
El tratamiento se realiza bajo la supervisión de un médico mediante fármacos antiparasitarios. Con un diagnóstico precoz suele ser eficaz en la mayoría de los casos. Es importante informar al médico sobre la estancia en una zona de riesgo si tras el regreso aparecen molestias inusuales.
Cuáles son los síntomas en el perro
En el perro la leishmaniasis suele tener un inicio lento y poco evidente. Los síntomas pueden aparecer meses después de regresar de las vacaciones. Por eso esta enfermedad se considera insidiosa.
Entre los signos más frecuentes se encuentran:
- adelgazamiento a pesar de mantener el apetito
- apatía y cansancio
- aumento de los ganglios linfáticos
- problemas cutáneos (pérdida de pelo, piel escamosa, heridas que no cicatrizan)
- crecimiento excesivo de las uñas
- problemas renales en estadios avanzados
Sin tratamiento, la enfermedad puede conducir a un daño grave de los órganos internos.
La mayoría de los laboratorios veterinarios puede diagnosticar la enfermedad de forma relativamente sencilla mediante un análisis de sangre. Por tanto, no es mala idea realizar este test tras regresar de zonas de riesgo o en caso de que su mascota presente los síntomas mencionados.
Prevención: cómo proteger al perro
La prevención es clave, sobre todo si planea una estancia en zonas costeras cálidas.
Las opciones de protección son:
1. Vacunación contra la leishmaniasis
Existe una vacuna que ayuda a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad. No supone protección completa frente a la infección, pero disminuye la probabilidad de un curso grave.
En Eslovaquia intentamos conseguir la vacuna para nuestro perro solo antes de volar a Paraguay y Bolivia, pero no lo logramos. Incluso no conseguimos obtenerla en el norte de Croacia, donde nos recomendaron intentarlo en Dubrovnik, en el sur del país. Finalmente optamos por la protección repelente contra los insectos en lugar de la vacunación.
2. Protección repelente contra insectos
Una parte importante de la prevención es el uso de:
- collares antiparasitarios con efecto repelente
- productos spot-on que repelen insectos picadores
Estos productos reducen la probabilidad de que una mosca infectada pique al perro.
3. Medidas de comportamiento
- limitar la permanencia del perro en el exterior después del anochecer
- no dejar al perro dormir fuera por la noche
- utilizar espacios con aire acondicionado o protegidos con mosquiteras
¿Debe preocuparse el turista habitual?
La leishmaniasis no es motivo de pánico ni de cancelar las vacaciones. No obstante, es una enfermedad que el propietario de un perro debería conocer si viaja, por ejemplo, al sur de Europa.
La prevención adecuada reduce considerablemente el riesgo. Si planea una estancia prolongada en zonas de riesgo, le recomendamos consultar la protección del perro con un veterinario antes del viaje.
