
Sicilia es una isla difícil de condensar en un solo viaje. Tiene mar, volcanes, templos griegos, ciudades barrocas, pueblos pesqueros, largas carreteras costeras y rincones donde el ritmo se ralentiza por sí solo. Este itinerario por Sicilia en coche está planteado como un roadtrip de 13 días con inicio y final en Catania.
Durante el viaje recorreremos el sureste de la isla, la costa de Scala dei Turchi, Agrigento, el noroeste cerca de Scopello y la reserva de Zingaro, y terminaremos a los pies del Etna. No intentaremos verlo todo. Este plan va más de disfrutar Sicilia a buen ritmo: mar, ciudades, patrimonio, cenas, miradores y algunos traslados que son parte del viaje en sí.
El itinerario es ideal para viajeros que quieran alquilar un coche y no depender de una sola base. Sicilia es grande y las distancias entre zonas pueden ser considerables. El coche nos da la libertad de parar en playas pequeñas, dormir fuera de los centros más concurridos y adaptar el programa al tiempo y al ánimo.
Resumen de la ruta
- Día 1: llegada a Catania y traslado a Fontane Bianche
- Día 2: descanso junto al mar
- Día 3: traslado vía Noto a la zona de Capo Rossello
- Día 4: exploramos la costa en torno a Capo Rossello
- Día 5: Scala dei Turchi por la mañana, Le Pergole por la tarde, cena de pescado
- Día 6: Valle dei Templi por la mañana, Agrigento al atardecer
- Día 7: traslado a Scopello, junto a Zingaro
- Día 8: excursión a San Vito Lo Capo
- Día 9: Riserva Naturale dello Zingaro
- Día 10: traslado al Etna con parada en Segesta
- Día 11: excursión al Etna
- Día 12: Paternò y última cena
- Día 13: salida desde Catania
Día 1: llegada a Catania y traslado a Fontane Bianche
Llegamos a Catania como puerta de entrada práctica al este de Sicilia. Al aterrizar, recogemos el coche directamente en el aeropuerto y bajamos hacia el sureste, a la zona de Fontane Bianche. El trayecto desde el aeropuerto dura alrededor de una hora, según el tráfico y la ubicación exacta del alojamiento.
Fontane Bianche es una localidad costera al sur de Siracusa. No es un destino de grandes monumentos, pero como primera parada tras el vuelo funciona muy bien. Hay mar, tramos de arena, zonas de roca, restaurantes sencillos y un ambiente de vacaciones que no exige gran planificación.
El primer día lo dejamos para aclimatarnos y coger el pulso a la isla. Nos instalamos, paseamos hasta el mar y cenamos algo sencillo. Fontane Bianche será nuestra base las dos próximas noches.
Día 2: Fontane Bianche y Spiaggia del Gelsomineto
Dedicamos el segundo día a descansar. Tras el vuelo y el primer traslado, no hace falta salir corriendo a por monumentos. Por la mañana iremos a la Spiaggia del Gelsomineto, una playa pequeña en entorno natural, de agua limpia y ambiente más agradable que las playas urbanas más concurridas. La mañana es ideal para el baño: el mar está más tranquilo, hay menos gente y la temperatura aún no alcanza su máximo estival.
Dejamos la tarde libre: paseo por la costa, helado, descanso y cena tranquila junto al mar.
Día 3: traslado vía Noto a la zona de Capo Rossello
El tercer día salimos temprano rumbo al suroeste. En el camino paramos en Noto: la ruta pasa de forma natural por la ciudad y la parada no interrumpe el traslado; al contrario, lo enriquece.
Noto es una de las joyas barrocas de Sicilia. Tras el devastador terremoto de 1693, la ciudad se reconstruyó entera en clave de barroco tardío y hoy forma parte del conjunto del Val di Noto inscrito en la UNESCO. A primera hora y por la mañana se disfruta más que a mediodía: hay menos gente y la luz sobre la piedra es más suave.
Cruzamos la Porta Reale hacia el Corso Vittorio Emanuele, nos detenemos ante la Cattedrale di San Nicolò, el Palazzo Ducezio y alguna de sus iglesias. Nos damos tiempo para un café o un helado. Para explorar el centro con calma bastan dos o tres horas.
Después de Noto seguimos hacia el oeste, a la zona de Capo Rossello, cerca de Realmonte. El trayecto completo desde Fontane Bianche hasta Capo Rossello son unas dos horas y media sin contar la parada en Noto; en esta jornada preferimos una mañana tranquila en Noto y llegar al alojamiento por la tarde. En Capo Rossello pasaremos las próximas tres noches.
Día 4: la costa de Capo Rossello
El cuarto día lo dedicamos a descubrir la costa alrededor de Capo Rossello. Esta zona tiene un carácter distinto al sureste: menos telón barroco, más litoral abierto, acantilados blancos, miradores y pequeñas playas.
La mañana se presta a caminar por los acantilados o bajar al mar antes de que apriete el calor. La tarde la reservamos para bañarnos, buscar sombra y descansar. No hay grandes atractivos turísticos, y quizá por eso aquí podemos bajar el ritmo y dejar que Sicilia actúe sin agenda.
La cena la hacemos en algún restaurante de la zona. La costa sur es buen lugar para platos sencillos de pescado fresco y vinos locales.
Día 5: Scala dei Turchi por la mañana, Le Pergole por la tarde
El quinto día visitamos la Scala dei Turchi, uno de los lugares más fotogénicos del sur de Sicilia. Este farallón blanco junto al mar dibuja formas suaves y onduladas que, con la luz adecuada, parecen casi irreales.
Conviene llegar muy temprano, por dos razones. Por la mañana la luz es más suave y favorece tanto las fotos como la experiencia visual. Y además, en temporada el lugar se llena pronto. Llegar antes de las nueve no tiene nada que ver con llegar a media mañana. En verano también hay restricciones de acceso a algunas zonas del acantilado; antes de ir, conviene comprobar las normas vigentes.
Tras la visita a la Scala dei Turchi, cuando el calor empiece a apretar, nos movemos a la playa de Le Pergole. Es menos icónica y, precisamente por eso, más relajada. Ideal para bañarse, comer algo y pasar una tarde lenta junto al mar.
Cerramos el día en un restaurante de pescado de la zona. Esta jornada resume bien por qué en Sicilia compensa viajar despacio.
Día 6: Valle dei Templi por la mañana, Agrigento al atardecer
El sexto día combinamos el mayor sitio histórico de la zona con un atardecer con ambiente en la ciudad. Visitamos el Valle dei Templi por la mañana y al atardecer nos acercamos al centro histórico de Agrigento.
El Valle dei Templi es uno de los grandes motivos para parar en los alrededores de Agrigento. Se trata de un extenso recinto arqueológico en una loma junto a la ciudad, entre los testimonios más importantes de la civilización griega fuera de la actual Grecia.
Llegar a primera hora es clave: el recinto es abierto, sin sombra, y al mediodía del verano puede resultar abrasador. A primera hora la experiencia es otra: la temperatura se lleva mejor, la luz calienta los templos con un tono dorado y hay menos gente. Llevamos agua, gorra o sombrero y calzado cómodo.
El templo más famoso es el Tempio della Concordia, uno de los mejor conservados de Sicilia. Además veremos el Tempio di Giunone, el Tempio di Eracle, los restos del Tempio di Giove Olimpico y otras partes del recinto. Reservamos al menos tres horas para la visita.

Al atardecer nos acercamos al centro histórico de Agrigento. Merece la pena pasearlo y quedarse a cenar: hay callejuelas, escaleras, pequeñas plazas y miradores. Caminamos sin prisa, nos detenemos ante la catedral y elegimos mesa para cenar. En Agrigento dormiremos una noche antes de la siguiente etapa de traslado.
Día 7: traslado a Scopello, junto a Zingaro
El séptimo día cruzamos de la costa sur al noroeste de Sicilia, hasta la pequeña aldea de Scopello, junto a la Riserva Naturale dello Zingaro. El trayecto lleva unas dos horas y media.
Scopello es un pequeño pueblo pesquero pegado a la entrada sur de la reserva. Es un lugar muy distinto a San Vito Lo Capo: más tranquilo, más pequeño y con un aire más auténtico. Precisamente su ubicación lo convierte en base ideal para explorar Zingaro.
Al llegar, nos instalamos y no programamos nada exigente. Paseamos por el pueblo, nos acercamos a la antigua Tonnara di Scopello y pasamos la tarde con calma. Scopello será nuestra base las próximas tres noches.
Día 8: excursión a San Vito Lo Capo
El octavo día hacemos una excursión a San Vito Lo Capo, a unos 15 minutos en coche desde Scopello. San Vito Lo Capo es conocido por su larga playa de arena, sus aguas turquesa y la vista del Monte Monaco.
Pasamos la mañana en la playa, antes de que el calor esté en su punto. A mediodía comemos o tomamos un helado en el pueblo. San Vito Lo Capo es buen lugar para probar el cuscús, típico de esta zona de Sicilia y testimonio del histórico vínculo de la isla con el norte de África. Por la tarde regresamos a Scopello.
Si apetece un plan más activo, podemos hacer una caminata corta hacia el Monte Monaco o explorar la costa de los alrededores.
Día 9: Riserva Naturale dello Zingaro
El noveno día entramos en la Riserva Naturale dello Zingaro directamente desde Scopello: la entrada sur está prácticamente al lado del alojamiento. Es una de las grandes ventajas de dormir aquí.
La reserva destaca porque no hay carretera costera, ni coches, ni la infraestructura típica de playa. A cambio ofrece senderos, acantilados, calas, agua limpia y vegetación mediterránea.
Salimos temprano, antes de las nueve. En verano los senderos se calientan rápido y no abundan las sombras. Llevamos suficiente agua, calzado más firme, algo para la cabeza y equipo de baño. No se permite la entrada con calzado ligero tipo chanclas o sandalias abiertas.
La recompensa son pequeñas calas de agua cristalina —Cala dell’Uzzo, Cala Marinella y otras— con un ambiente muy distinto al de las playas organizadas. Por la tarde, cuando volvamos a Scopello, bajamos el ritmo: la última noche en esta parte de la isla la disfrutamos con calma.
Día 10: traslado al Etna con parada en Segesta
El décimo día toca un traslado largo de vuelta al este, a los pies del Etna, a la zona de Santa Maria di Licodia. Conduciendo del tirón serían unas dos horas y media, pero la ruta pasa junto a Segesta, y merece la parada.
Segesta conserva uno de los templos griegos mejor preservados de Sicilia, encajado en un paisaje de colinas sin apenas construcciones alrededor. Por la mañana, antes del gran calor, el entorno se siente especialmente sereno. Tanto el templo como el cercano teatro, con vistas sobre el campo, son paradas perfectas en un día de carretera.
Después de Segesta seguimos por la autopista hacia Catania y desviamos a Santa Maria di Licodia. Con paradas, calculamos unas cuatro horas en total. Al llegar, nos instalamos y dejamos el Etna para el día siguiente. Santa Maria di Licodia será nuestra última base: aquí dormiremos tres noches.
Día 11: Etna
Dedicamos el undécimo día al Etna. La mañana es el mejor momento para subir al volcán: el tiempo suele estar más claro, hay menos nubes y las temperaturas arriba son más llevaderas. A lo largo del día el Etna a menudo se cubre.
La opción más sencilla es subir en coche hasta la zona de Rifugio Sapienza y pasear por los cráteres inferiores. Quien quiera algo más activo puede continuar en teleférico, en autobuses todoterreno o con guía hasta cotas superiores. En el Etna puede hacer mucho más frío que en la costa: aunque en el litoral haya 35 grados, arriba puede soplar un viento helador. Lleva una capa extra en la mochila.
Por la tarde volvemos al alojamiento y cenamos sin prisas por la zona.

Día 12: Paternò y última cena
El duodécimo día bajamos el ritmo. Tras dos jornadas exigentes —un largo traslado y la subida al volcán—, nos reservamos un cierre más tranquilo del viaje.
Una buena opción es Paternò, a unos 20 minutos en coche de Santa Maria di Licodia. No es una gran estrella turística de Sicilia y, quizá por eso, encaja bien como broche del viaje. La ciudad se asienta a los pies del Etna y conserva un castillo normando del siglo XI, calles históricas, iglesias y vistas sobre el paisaje circundante.
El plan es sencillo: pasear por la mañana, antes de que apriete el calor, visitar el castillo o el casco histórico, tomar un café y descansar. Por la noche brindamos con la última cena siciliana, sin prisas ni grandes planes.
Día 13: salida desde Catania
Aprovechamos la última mañana según el horario del vuelo. Desde Santa Maria di Licodia o Paternò hasta el aeropuerto de Catania hay unos 30 minutos, pero conviene dejar margen para el tráfico, repostar y devolver el coche.
Si volamos tarde, podemos parar en Catania para un paseo corto o un café. Si salimos por la mañana, mejor no arriesgar y poner rumbo directo al aeropuerto.
Cómo ajustar el itinerario
Este plan funciona de forma natural como un roadtrip de 13 días. Se puede acortar según el tiempo disponible.
Si tenemos solo 11 días, podemos suprimir el Día 4 (costa de Capo Rossello) y reducir la estancia en Scopello a dos noches. El itinerario será más intenso, pero sigue siendo asumible.
Lo último que recortaríamos sería el Valle dei Templi, Zingaro y el Etna: son los hitos más potentes de toda la ruta. Noto y Segesta están integrados en días de traslado, así que omitirlos no tiene mucho sentido: apenas recorta la parada, no el día entero.
Consejos prácticos para recorrer Sicilia en coche
Los mejores meses para este itinerario son mayo, junio o septiembre. El mar ya está templado, pero el calor del verano aún no (o ya no) aprieta a 38 grados. Zingaro, el Valle dei Templi y la excursión al Etna son mucho más agradables en estos meses que en julio y agosto, cuando algunos tramos a pleno sol resultan realmente duros. Julio y agosto son posibles, pero hay que contar con más gente, precios más altos y con que el programa matinal no es una recomendación: es imprescindible.
En Sicilia compensa moverse en coche, pero conviene tener en cuenta carreteras estrechas, una conducción más temperamental y un aparcamiento que en los centros históricos puede ser complicado. Al elegir alojamiento, valora también el aparcamiento, no solo la ubicación.
En verano puede hacer mucho calor. Para lugares como el Valle dei Templi, la reserva de Zingaro o la Scala dei Turchi, es mejor empezar muy temprano. En el Etna, en cambio, lleva una capa de abrigo: las condiciones cambian rápido.
No conviene planificar los traslados con demasiado optimismo. En el mapa, Sicilia puede parecer más pequeña de lo que luego se siente al volante. Mejor tener menos paradas y más tiempo en cada lugar que intentar abarcar toda la isla a un ritmo excesivo.
Resumen
Este itinerario por Sicilia nos lleva por el mar, ciudades barrocas, restos de la Antigüedad, reservas naturales y el volcán Etna. Empezamos en Catania, seguimos por Fontane Bianche con parada en Noto y la costa sur hasta la Scala dei Turchi; después, a través del Valle dei Templi y Agrigento, continuamos hasta la pequeña Scopello junto a Zingaro, y rematamos el viaje a los pies del Etna.
Es una ruta pensada para quienes no quieren quedarse todo el tiempo en un solo lugar. En este itinerario, Sicilia no es solo vacaciones de playa, sino un viaje por carretera variado que cruza la isla. Si nos dejamos tiempo suficiente tanto para los traslados como para el descanso, la recompensa es un recorrido muy diverso que muestra varias caras de Sicilia.
