
El portal Dobrodruh.sk es uno de los portales de viajes eslovacos más conocidos, que desde hace años se centra en experiencias reales, consejos prácticos e entrevistas con gente sobre el terreno.
Por eso nos hizo especial ilusión poder hablar de nuestras vivencias viajando con perro: qué puede salir mal, dónde surgen los problemas más habituales y qué es lo que, en la práctica, decide si te dejan cruzar la frontera con tu perro.
La entrevista se publicó originalmente en Dobrodruh.sk y la reproducimos aquí con permiso de la redacción. Para nuestros lectores internacionales, también está disponible en otros idiomas.
Entrevista
Viajar con perro a primera vista suena romántico: aventuras compartidas, lugares nuevos y vivencias con tu compañero de cuatro patas. La realidad suele ser bastante más compleja. Logística, normas, el estrés del animal al viajar y, sobre todo, cambiar la forma en que uno se plantea el viaje.
Hablamos con Boris, cofundador de IBO GUIDE, sobre cómo es viajar de verdad con perro —sin idealizarlo—: qué funciona, qué no y qué harían hoy de otra forma.
Boris, ¿recuerdas el momento en que pensaste por primera vez que viajar con perro no iba a ser solo una escapada ocasional, sino un estilo de vida?
La verdad es que empezó sin grandes planes.
En 2021 mi pareja se compró un fox terrier. Le pusimos Ibo. Por cierto, por una isla de Mozambique, así que nació viajero. Es un poco “perro covid”: creció en una época en la que todos pasábamos la mayor parte del tiempo en casa.
El resultado es que lleva bastante mal nuestra ausencia. Y hablo de cosas cotidianas, como salir un momento a hacer la compra.
Al principio, cuando organizábamos vacaciones juntos, Ibo acababa en una residencia canina o, con suerte, con mi madre. Hicimos así varios viajes, pero pronto nos dimos cuenta de que lo echábamos de menos y, sobre todo, probablemente él también nos echaba de menos.
Además nos dimos cuenta de otra cosa: aunque a menudo estábamos a miles de kilómetros de casa, elegíamos lugares donde el perro podría haber estado con nosotros sin problema.
Y ahí cambió el chip. No fue una gran decisión, más bien una conclusión sencilla: en el próximo viaje Ibo vendrá con nosotros.
Antes del primer viaje grande: ¿qué imaginabas sobre viajar con perro y qué resultó ser pura ilusión?
Puede sonar ilógico, pero antes de nuestro primer gran viaje (de Eslovaquia a Paraguay y Bolivia) yo tenía la sensación de que nos estábamos metiendo en una locura.
Sin embargo, ya de camino, en los aeropuertos, entendimos rápido que hay gente que visita esos destinos con sus perros. Que no es tan raro moverse con tu perro incluso a largas distancias.
Eso no significa que sea fácil. Requiere mucha preparación, pero como en casi todo, es una habilidad que se afina con el tiempo. Lo que al principio parece complicado, poco a poco se vuelve rutina.
La segunda ilusión era que para Ibo sería un estrés enorme. Al final los más nerviosos éramos nosotros: él se tumbó tan tranquilo en su transportín.
¿Cuándo fue la primera vez que dijiste: “OK, esto es mucho más exigente de lo que esperaba”?
Lo recordamos muy bien: al regresar de Bolivia.
Pasamos allí casi un mes y pensábamos que los documentos necesarios para volver a la UE se solucionarían con una única visita al veterinario. Al planificar nos habíamos centrado sobre todo en la ida.
La realidad fue otra. El retorno resultó administrativamente mucho más complejo de lo esperado. Tuvimos que resolver cosas que no llevábamos preparadas, y todo en un país con barrera idiomática y donde las cosas no siempre funcionan como en Europa.
Después de esta experiencia revisamos también nuestros viajes anteriores con Ibo y vimos que a veces habíamos subestimado ciertos aspectos: tanto los requisitos de países concretos como las condiciones de la UE a la vuelta. Ahí caímos en la cuenta de que no se trata solo del trayecto en sí, sino de toda una cadena de condiciones, y que el regreso suele ser la parte más difícil.
¿Cuál fue el mayor error que cometisteis al principio y que hoy no repetirías?
El mayor error fue no empezar a viajar con el perro antes. Durante mucho tiempo pensamos que sería innecesariamente complicado: logística, limitaciones, responsabilidad. Y por eso lo fuimos posponiendo. Viéndolo con perspectiva, muchas de esas preocupaciones estaban más en la cabeza que en la realidad. Si hubiéramos empezado antes, antes habríamos aprendido cómo funciona. De eso se trata: no se trata de hacerlo perfecto a la primera, sino de empezar y, poco a poco, construir tu propio sistema.
¿El perro cambió tu forma de viajar, o más bien el porqué de tus viajes?
Viajar con perro se parece mucho a viajar con niños: adaptas el programa a su ritmo y a sus necesidades.
Salen de la ecuación los lugares masificados y ruidosos. El ritmo de los traslados se ralentiza de forma natural y elegimos mejor a qué sitios tiene sentido ir.
En muchos casos, el perro actúa como un filtro: te ahorra atracciones sin sentido y te lleva hacia una forma de viaje más auténtica.
Y tiene otro efecto inesperado: ayuda muchísimo a socializar con la gente local. El perro suele ser un “rompehielos” natural que abre conversaciones y situaciones que sin él no se darían.
Mucha gente duda entre coche o avión. ¿Cuándo crees que vale la pena volar con un perro y cuándo es sencillamente una mala idea?
Intenté obtener la respuesta a esta pregunta directamente de Ibo. Por desgracia, no me entendió. Ahora en serio: por nuestras últimas experiencias empiezo a pensar que volar no tiene por qué ser para el perro un estrés tan grande como muchos creen. Con buena preparación y entrenamiento no tiene por qué ser una tragedia. Por supuesto, siempre depende de cada perro.
Para distancias cortas, en cambio, casi nunca compensa forzarlo. Con el coche es suficiente: no solo ofrece comodidad durante el trayecto, también más flexibilidad después en el destino.
¿Hay algún país o lugar que os haya sorprendido por ser inesperadamente amigable con los perros, o al contrario, totalmente poco práctico?
Diría que, hasta ahora, casi siempre nos ha ido mejor de lo que esperábamos, independientemente del país.
Percibimos algunas incomodidades, por ejemplo en Montenegro, pero fueron más bien situaciones puntuales, relacionadas sobre todo con costumbres culturales y religiosas.
No fue nada que no se pudiera gestionar; más bien un recordatorio de que el perro no tiene en todas las culturas el mismo estatus que le damos nosotros.
¿Cuál es el aspecto logístico más difícil de viajar con perro del que casi no se habla?
Probablemente lo que más nos sorprendió fue la necesidad de cuadrar bien los tiempos. En viajes en coche a destinos cercanos no suele ser un gran problema. Pero si quieres volar con el perro —y además fuera de la UE— las cosas se complican. Tienes una fecha soñada para las vacaciones, pero ciertas pruebas y documentos hay que empezarlos con suficiente antelación. Y no demasiado pronto, para que no caduquen entre tanto.
A eso se suman escenarios con los que no contabas: hay que repetir alguna prueba, los resultados se retrasan o aparece un problema de salud. Se acerca la fecha del vuelo y descubres que quizá no te dé tiempo a todo. Y aún necesitas gestionar traducciones juradas y otros trámites. Al final es un pequeño rompecabezas, y hay que saber encajarlo bien.
¿Cómo es un día cualquiera en ruta con un perro, de esos sin momentos para Instagram?
Intentamos que no se diferencie demasiado de un día sin perro. Por supuesto, hay que prescindir de algunas cosas y adaptar el plan. A la vez, es importante que para el perro tampoco se aleje mucho de su rutina. Si está acostumbrado a un ritmo, conviene mantenerlo también de viaje. Esto vale sobre todo para los paseos, las horas de comida y, no menos importante, el juego. Si, por ejemplo, está habituado a jugar con la pelota, no recomendamos saltárselo, aunque toque hacerlo en el pasillo de un ferry.
Si tuvieras que recomendar solo tres cosas de equipo que de verdad cambian la comodidad de viajar con perro, ¿cuáles serían?
Tener siempre a mano agua y comida. Elimina el estrés de estar buscándolas: en el aeropuerto, durante los traslados o en la montaña.
La segunda es su juguete favorito. En un entorno desconocido le da seguridad y le ayuda a gestionar las novedades con mucha más calma.
Y la tercera, quizá la menos “visible”, pero muy importante: una carpetita con todos los documentos y certificados veterinarios. Tenerlo todo en un mismo sitio te ahorra tiempo, nervios y, a menudo, situaciones complicadas en fronteras, aeropuertos o en la consulta.
¿Sientes que el perro más bien te limita cuando viajas, o te ha abierto lugares y experiencias a los que de otro modo no habrías llegado?
El perro te reduce opciones, pero mejora la calidad de lo que te queda. Es un intercambio que, para nosotros, tiene sentido.
¿Te ha enseñado viajar con perro algo sobre la paciencia o sobre el ritmo del viaje que de otra forma no habrías aprendido?
Claro. Vivir con un perro tiene mucho de paciencia, y eso se traslada al viaje.
El ritmo se suaviza de manera natural. Corres menos, percibes más el lugar en el que estás. Y, sorprendentemente, eso suele aportar más que intentar “llegar a todo”.
Es una paradoja curiosa: algo te frena, pero te da una experiencia de más calidad. Y es algo que, creemos, muchos viajeros sin perro nunca llegan a conocer del todo.
¿Por qué nació IBO GUIDE —fue un proyecto planificado o más bien la necesidad de compartir cosas que a ustedes mismos les faltaban?
No surgió porque un día decidiéramos montar un proyecto. Surgió porque tropezábamos una y otra vez con el mismo problema: hay información sobre viajar con perro, pero está dispersa, es poco clara y muchas veces difícil de aplicar a una situación concreta.
Se nos ocurrió intentar resolverlo. El objetivo era crear una plataforma universal para quienes viajan con perro, no solo en Eslovaquia, también fuera. Por eso, desde el principio la mayor parte del contenido de nuestra web está disponible en varios idiomas.
IBO GUIDE nació primero como una plataforma de contenidos donde compartimos nuestras propias experiencias. Poco a poco fueron llegando artículos de viajes concretos —Noruega, Croacia, después Sudamérica— y también piezas prácticas como reseñas de aeropuertos y ferries, o ideas para excursiones en montaña o en ciudad.
Pero enseguida vimos que el contenido por sí solo no bastaba.
Por eso empezamos a pensar en herramientas que de verdad les simplificaran a las personas viajar con perro. Una de ellas es BorderCooler®.
Es una herramienta que, al introducir la ruta (del país A al país B), te ofrece un resumen de las condiciones administrativas y veterinarias básicas para entrar con el perro y para el posterior regreso. En otras palabras, intenta responder a la pregunta que se hace cualquiera que viaja con perro: “¿qué necesito exactamente para este viaje concreto?”
Hoy ya incluye información de más de 100 países y de sus requisitos a la hora de viajar con perro. Trabaja con fuentes oficiales y actualiza los datos con regularidad para que sean lo más fiables y útiles posible.
¿Alguien que no viaje con perro también encontrará información interesante en IBO GUIDE?
Por supuesto.
No escribimos solo sobre experiencias relacionadas con viajar con perro. Con mi pareja hemos recorrido diversas partes del mundo y es cierto que muchos de esos viajes, de momento, los hicimos sin perro. Eso se refleja de forma natural en el contenido de la web.
Así, en IBO GUIDE encontrarás itinerarios, lugares recomendados, experiencias de viajes por carretera y consejos prácticos útiles para cualquier viajero.
Al final, nuestro eslogan lo resume bien: “Te ponemos en ruta a ti y a tu perro.”
Cuando hoy te escribe gente que quiere empezar a viajar con perro, ¿cuál es su preocupación más habitual y crees que está justificada?
La mayoría de quienes nos encuentran son personas que aún están valorando viajar con perro, o que se están preparando justo ahora. Nos llegan preguntas sobre todo acerca de requisitos concretos para entrar en distintos países. También hay quienes nos consultan cuestiones más prácticas: por ejemplo, alojamientos aptos para perros en los lugares de los que hablamos.
La preocupación más común tiene que ver con los documentos: si lo tienen todo bien, si no se han olvidado de algo y si en la frontera o en el aeropuerto no habrá sorpresas. Y, honestamente, es una preocupación totalmente justificada. Por eso intentamos simplificar al máximo esta información y presentarla de forma que sea fácil orientarse sin complicaciones innecesarias.
Si tuvieras que decirle a alguien que está pensando en su primer viaje con perro una sola frase sincera, ¿cuál sería?
Adelante.
Dedica tiempo a planificar y prepararte. Y si te topas con un problema o te entran dudas, escríbenos sin miedo. Estaremos encantados de ayudarte. ¡Patas a ello!
Conclusión
Agradecemos al portal Dobrodruh.sk el espacio y el interés por nuestro proyecto, así como la colaboración rigurosa en la preparación de esta entrevista. Valoramos poder acercar el tema de viajar con perro a un público más amplio y creemos que colaboraciones como esta ayudan a mejorar el acceso a información práctica para viajeros.
¿Estás planeando un viaje al extranjero con tu perro? Comprueba los requisitos de entrada a distintos países directamente en BorderCooler®.
