El aeropuerto de Viena ha sido para nosotros durante mucho tiempo el principal punto de partida para la mayoría de nuestras experiencias de viaje. Es logísticamente accesible y ofrece una amplia red de conexiones. Desde el punto de vista de viajar con perro, está entre esos aeropuertos donde las cosas funcionan de manera relativamente predecible. Por eso no fue una sorpresa que nuestro primer vuelo con Ibo lo realizáramos precisamente desde aquí.

Este artículo no es una guía oficial del aeropuerto. De esas encontrarás seguro a montones en internet. Aquí intentamos acercar más bien nuestra experiencia real con la salida que realizamos desde Viena también con Ibo.

Transporte al aeropuerto con perro

Para el traslado al aeropuerto optamos por un servicio de taxi privado directamente desde Bratislava. En el contexto de viajar con perro resultó ser una opción muy buena y probablemente la más sensata.

El taxi nos proporcionó comodidad sin transbordos, espacio suficiente para el equipaje, nos evitó la necesidad de resolver el aparcamiento, supuso un mínimo de estrés para el perro, ofreció flexibilidad horaria y, en última instancia, también un precio relativamente favorable en comparación con el aparcamiento o la combinación de autobuses y transporte público.

Para viajar con perro, esta forma de transporte al aeropuerto es desde nuestro punto de vista la más recomendable.

Primera impresión del aeropuerto y orientación

El aeropuerto de Viena transmite una sensación de modernidad, limpieza y buena organización. La orientación en las terminales es bastante sencilla y la señalización comprensible incluso para quienes vuelan por primera vez.

Al viajar con perro es importante que el personal esté acostumbrado al transporte de animales y la mayoría de los procesos se realicen sin preguntas innecesarias o improvisaciones.

Check-in y comunicación con el personal

Fue precisamente la actitud del personal en el aeropuerto de Viena lo que nos sorprendió gratamente. La comunicación fue objetiva, clara y sin demoras innecesarias. Por supuesto, es importante tener todos los documentos preparados y revisados antes de la llegada al aeropuerto.

Se nos permitió una visita prioritaria al check-in, lo que consideramos un gesto amable y atento. Al mismo tiempo, el personal nos permitió mantener al perro con nosotros hasta el último momento posible. En la práctica eso significó que pudimos sacar al perro a pasear dos veces más antes de entrar en la zona asegurada del aeropuerto.

Esto acortó notablemente el tiempo durante el cual Ibo estuvo en la bodega sin nuestra presencia. Dado que era su primer vuelo, fue para todos nosotros un gran beneficio.

No obstante, hay que añadir que directamente en las terminales no encontramos un lugar ideal para pasear que ofreciera vegetación natural. Aunque se puede sacar al perro a pasear, se trata más de soluciones improvisadas que de zonas de paseo completas.

Finalmente entregamos al perro en el lugar donde se deja también el equipaje sobredimensionado. No tuvimos que buscar este lugar: el personal nos indicó exactamente cómo llegar.

Control de seguridad con perro

Una de las partes más interesantes y a la vez algo divertidas fue el control de seguridad.

Junto con Ibo nos llevaron a una sala separada, medio terminada, con el tamaño de un baño grande. En la sala prácticamente no había nada, aparte del escáner para objetos metálicos. Fue por ese escáner por donde tuvo que pasar Ibo.

Toda la situación resultó poco habitual, pero el proceso fue rápido, tranquilo y sin estrés. El personal sabía exactamente qué hacer y la revisión transcurrió con fluidez.

Impresión general del aeropuerto de Viena al viajar con perro

El aeropuerto de Viena nos dejó una impresión muy positiva, especialmente en lo que respecta al trato hacia quienes viajan con perro. Los procesos son claros, el personal está preparado y dispuesto a comunicarse.

Consideramos como punto débil la ausencia de zonas de paseo completas directamente en las terminales. Por otro lado, la posibilidad de mantener al perro con nosotros hasta el último momento compensa en cierta medida esta carencia.


Conclusión

Si buscamos un aeropuerto desde el que se pueda viajar con perro de manera relativamente tranquila y predecible, Viena sigue siendo nuestra primera opción. No es perfecto, pero en comparación con muchos otros aeropuertos ofrece una buena combinación de organización, trato del personal y un nivel de estrés manejable tanto para el perro como para el propietario.

Por eso no fue casualidad que nuestro primer vuelo con Ibo partiera precisamente desde aquí.