{"id":2384,"date":"2026-02-05T11:17:00","date_gmt":"2026-02-05T10:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ibo.guide\/laguna-quilotoa-sin-aclimatacion-desastre\/"},"modified":"2026-03-28T09:49:32","modified_gmt":"2026-03-28T08:49:32","slug":"laguna-quilotoa-sin-aclimatacion-desastre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ibo.guide\/es\/laguna-quilotoa-sin-aclimatacion-desastre\/","title":{"rendered":"Laguna Quilotoa sin aclimataci\u00f3n: una cat\u00e1strofe"},"content":{"rendered":"\n<p>Nuestra primera experiencia real con la altura andina lleg\u00f3 antes de lo ideal. Fue una excursi\u00f3n a la <strong>Laguna Quilotoa<\/strong>, en Ecuador. Salimos al d\u00eda siguiente de llegar a Quito. Con el tiempo podemos decir que no fue precisamente la mejor idea.<\/p>\n\n<p>Tras aterrizar en la capital de Ecuador, recogemos el coche en el aeropuerto y ponemos rumbo al sur. Al anochecer terminamos cerca del peque\u00f1o pueblo de <strong>Machachi<\/strong>. Despu\u00e9s del vuelo largo y las escalas apenas nos hacemos a la idea de d\u00f3nde estamos. Tras un breve saludo a la due\u00f1a de la casa, caemos rendidos en la cama y nos quedamos dormidos casi al instante.<\/p>\n\n<p>No dormimos mucho. Por el desfase horario nuestro reloj interno va por libre. Sobre las cinco de la ma\u00f1ana salgo del alojamiento y, en silencio, me quedo mirando el paisaje que nos rodea. Estamos en una aldea y, a lo lejos, se dibujan volcanes, lomas y cumbres nevadas. Todo el escenario lo envuelven nubes misteriosas en las que empieza a pegar el sol de la ma\u00f1ana. La humedad del aire tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n; por momentos siento que me he despertado en plena selva.<\/p>\n\n<p>Un vistazo r\u00e1pido al tel\u00e9fono revela nuestra altitud: unos <strong>3 100 m s. n. m.<\/strong> Vale, estamos muy arriba. Vuelvo a la habitaci\u00f3n con la esperanza de dormir un rato m\u00e1s. Lo consigo unos minutos, pero enseguida se despierta Iva y empieza la rutina de la ma\u00f1ana. Notamos que, a diferencia de anoche, la habitaci\u00f3n est\u00e1 notablemente m\u00e1s fr\u00eda.<\/p>\n\n<p>A\u00fan no asimilamos del todo en qu\u00e9 condiciones nos hemos metido y, tras el desayuno, recogemos r\u00e1pido y ponemos rumbo directo a nuestro primer objetivo: el cr\u00e1ter de Quilotoa.<\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cr\u00e1ter Quilotoa<\/h3>\n\n<p>El cr\u00e1ter de Quilotoa forma parte de un macizo volc\u00e1nico extinguido y lo recorre una marcada cresta monta\u00f1osa con varios miradores. La vuelta completa alrededor del cr\u00e1ter es un trekking popular de un d\u00eda; su punto m\u00e1s alto es el <strong>Monte Juyende<\/strong>, a unos <strong>3 930 m s. n. m.<\/strong> Solo asomarse al borde del cr\u00e1ter ya te coloca a una altura para la que a\u00fan no est\u00e1bamos, ni de lejos, preparados.<\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/482059305_2817993228380741_1219462096281147737_n-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-954\" style=\"width:480px\" srcset=\"https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/482059305_2817993228380741_1219462096281147737_n-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/482059305_2817993228380741_1219462096281147737_n-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/482059305_2817993228380741_1219462096281147737_n-1152x1536.jpg 1152w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/482059305_2817993228380741_1219462096281147737_n-45x60.jpg 45w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/482059305_2817993228380741_1219462096281147737_n.jpg 1244w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n<p>El cr\u00e1ter es muy f\u00e1cil de alcanzar en coche y es de las atracciones naturales m\u00e1s visitadas de esta parte del pa\u00eds. Aun con esa facilidad, llegamos relativamente tarde. Nuestro avance por carretera se complic\u00f3 por los habituales deslizamientos de tierra, que bloquearon la ruta. Al final aparcamos en una aldea, <strong>al pie del cr\u00e1ter<\/strong>, y nos lanzamos, a buen paso, a una peque\u00f1a caminata.<\/p>\n\n<p>El borde del cr\u00e1ter queda a un paso del aparcamiento y, en pocos minutos, se abren las vistas al fondo: la laguna de Quilotoa. Pese a la altura extrema, todo a nuestro alrededor es verde; por momentos hasta recuerda a nuestro campo. Ese espejismo se rompe pronto con los colores imposibles de la laguna, los paredones del cr\u00e1ter y las llamas que corretean por todas partes.<\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n hay un sendero que baja hasta el fondo del cr\u00e1ter, pero yo le echo el ojo al punto m\u00e1s alto del borde: el <strong>Monte Juyende<\/strong>, que parece casi al alcance. Nos separa tan solo un peque\u00f1o collado herboso y rocoso. La senda es clara, sencilla y sin dificultad t\u00e9cnica. As\u00ed que tiramos hacia el punto m\u00e1s alto. El tiempo acompa\u00f1a, sopla una brisa ligera y, de vez en cuando, el sol asoma entre las nubes. Aunque vamos cansados, el camino parece f\u00e1cil y la cumbre se antoja asequible; como algo que podr\u00edamos hacer cualquier d\u00eda. Pero hoy no es un d\u00eda cualquiera.<\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Primeros problemas<\/h3>\n\n<p>La primera en flaquear es Iva. A\u00fan no hemos llegado al collado cuando me dice que est\u00e1 cansada y propone regresar. Hasta el collado el camino sigue en suave bajada y yo me veo con fuerzas, as\u00ed que acordamos separarnos y vernos en el coche. No es una decisi\u00f3n arriesgada: el terreno es sencillo, no hay forma de perderse y queda tiempo suficiente hasta el anochecer. Iva se da la vuelta; yo contin\u00fao.<\/p>\n\n<p>En unos minutos estoy en el collado. Solo me queda ganar unos <strong>230 metros de desnivel<\/strong> por terreno relativamente f\u00e1cil. Empiezo a subir. Tras los primeros metros siento como si acabara de correr un marat\u00f3n. Intento recuperar el aliento, descanso y sigo. Camino otros veinte metros y, de nuevo, la misma sensaci\u00f3n de haber corrido un marat\u00f3n.<\/p>\n\n<p>As\u00ed se repite unas cinco veces m\u00e1s. A la quinta miro el mapa y descubro que no he superado ni cincuenta metros de desnivel. Cada paso se me hace literalmente m\u00e1s pesado. Me siento en una roca y pienso. Para volver al coche tengo que cruzar el collado y remontar despu\u00e9s unos <strong>150 metros de desnivel<\/strong>. Si ahora no soy capaz de superar con facilidad ni cincuenta, \u00bfc\u00f3mo voy a salvar esos 150?<\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Crisis<\/h3>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img alt=\"\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/481953339_2817992948380769_6822190448534637630_n-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-955\" style=\"width:480px\" srcset=\"https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/481953339_2817992948380769_6822190448534637630_n-683x1024.jpg 683w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/481953339_2817992948380769_6822190448534637630_n-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/481953339_2817992948380769_6822190448534637630_n-768x1152.jpg 768w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/481953339_2817992948380769_6822190448534637630_n-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/481953339_2817992948380769_6822190448534637630_n-40x60.jpg 40w, https:\/\/www.ibo.guide\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/481953339_2817992948380769_6822190448534637630_n.jpg 1333w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n<p>El deseo de coronar el Monte Juyende tiene que esperar. Toca volver. Me doy la vuelta y encaro el regreso hacia el coche, donde me espera Iva. Hasta el collado voy bien; los problemas vuelven con la siguiente subida. Se repite el guion: unos pocos metros arriba, cinco minutos jadeando, y otra vez unos metros m\u00e1s. Al principio tiene su gracia; luego llega la desesperaci\u00f3n. \u00ab\u00bfEs esto siquiera posible?\u00bb, me pregunto.<\/p>\n\n<p>Noto, literalmente, c\u00f3mo me abandonan las fuerzas. Intento ayudarme con las manos, lo que parad\u00f3jicamente me agota a\u00fan m\u00e1s. Empiezo a sentir fr\u00edo. Me voy poniendo todas las capas que llevo en la mochila. Bebo mucho, tanto que est\u00e1 claro que el agua del camelbak no me va a durar.<\/p>\n\n<p>Por fin el terreno se suaviza y ya veo la aldea donde aparcamos. Sigo con cansancio y fr\u00edo, pero al menos logro acelerar un poco el paso. Los \u00faltimos metros me siento tan exhausto como despu\u00e9s de una dura ruta invernal en los Tatras. Me salva la primera cafeter\u00eda del camino, llamada <strong>Sinchy Tupak<\/strong>. Iva me espera all\u00ed y, con mucha cabeza, ya ha pedido <strong>t\u00e9 de coca<\/strong> para los dos. Se me pasa la desesperaci\u00f3n y se me alivia el cansancio. El t\u00e9 es, literalmente, un salvavidas: las hojas de coca obran el milagro, devuelven energ\u00eda y ganas de seguir. Hasta el coche ya queda un suspiro.<\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Lecci\u00f3n aprendida<\/h3>\n\n<p>El cr\u00e1ter de Quilotoa es un lugar de un impacto visual enorme y, con toda justicia, una de las estampas ic\u00f3nicas de Ecuador. Pero aqu\u00ed tambi\u00e9n nos llevamos una lecci\u00f3n muy valiosa, y no ten\u00eda por qu\u00e9 haber sido as\u00ed. Primero, subestimamos por completo el sue\u00f1o y el agotamiento del viaje. Y, sobre todo, cometimos un error de base: salir sin ninguna aclimataci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Nada m\u00e1s aterrizar nos plantamos a unos <strong>3 000 m s. n. m.<\/strong>, un choque para el organismo por s\u00ed solo. Y aun as\u00ed, al d\u00eda siguiente ya intent\u00e1bamos subir a una cumbre que roza los <strong>4 000 m s. n. m.<\/strong><\/p>\n\n<p>En andanzas posteriores por los Andes nos topamos de vez en cuando con entusiastas como los que fuimos entonces. Algunos no evitaron complicaciones serias de salud. En ese sentido, tuvimos suerte: nos exprimimos al l\u00edmite, pero salimos sin consecuencias. La lecci\u00f3n, eso s\u00ed, nos qued\u00f3 grabada para siempre:<\/p>\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>\u00abSi no est\u00e1s aclimatado, simplemente no subas a 4 000 m s. n. m.\u00bb<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n<p>Hoy en d\u00eda, el factor aclimataci\u00f3n lo tomamos con la m\u00e1xima seriedad en cualquier salida a la monta\u00f1a.<\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Datos sobre el cr\u00e1ter Quilotoa<\/h3>\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Tipo:<\/strong> cr\u00e1ter volc\u00e1nico extinguido<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Punto m\u00e1s alto:<\/strong> Monte Juyende \u2013 aprox. <strong>3 930 m s. n. m.<\/strong><\/li>\n\n\n\n<li><strong>Laguna en el cr\u00e1ter:<\/strong> mineral, de color cambiante<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Opciones de senderismo:<\/strong> miradores, descenso a la laguna, vuelta completa de un d\u00eda alrededor del cr\u00e1ter<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Dificultad:<\/strong> baja t\u00e9cnicamente; media a alta f\u00edsicamente (por la altura)<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra primera experiencia real con la altura andina lleg\u00f3 antes de lo ideal. 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